Aunque se vista de seda
Hay dos fuertes iniciativas estadounidenses en marcha, hoy, en el Medio Oriente: la política de Bush de incremento de tropas en Iraq, anunciada a inicios de año, y la presión diplomática ejercida por Condoleezza Rice y Robert Gates sobre el tema palestino y la recuperación de los favores perdidos de los países circundantes.
(En realidad no se trata de “iniciativas” sino de recursos tomados a deshoras para salir del auténtico atolladero a donde ha conducido la guerra sucia de la administración en Iraq y sus proyectos de expansión en la región).
Bushistas y neoconservadores hablan de la posible victoria. También algunos candidatos presidenciales republicanos. Los militares piden más tiempo. Mucho, muchísimo tiempo. Las operaciones marchan bien, dicen. Bagdad se tranquilizará y en ese espacio se logrará la reconciliación nacional entre todos los iraquíes.
Pero la mona, recordando el refrán, no ha hecho más que vestirse de seda.
No hace falta referirse a las constantes acciones, a los muertos que por decenas causa la guerra en Iraq entre la población civil –cifras acrecentadas después de la iniciativa del “surge” o incremento de tropas– y, por supuesto, entre los propios militares estadounidenses (16 bajas ayer en Baquba, cuatro de ellas mortales, a sólo 60 kilómetros de Bagdad)..
Vaya solamente esta muestra: BBC: “El sistema nacional eléctrico iraquí está al borde del colapso, alertó el ministerio de electricidad de ese país. El suministro de agua a Bagdad también ha sido cortado por días en el momento en que las presiones del verano en los sistemas clave se dice que son más intensos que nunca.
“El ministerio culpó al pobre mantenimiento, a la escasez de combustible, al sabotaje por los insurgentes y a la creciente demanda…”
¿Quién tiene la culpa? Pues, según dijo a la BBC el general Michael Walsh, a cargo de la ayuda a la reconstrucción iraquí, “pese a que las autoridades iraquíes solo tienen la cuarta parte del dinero necesario para la reconstrucción, solucionar ese problema les corresponde a ellos ahora”.
¿Un general despistado, que no se percata de que esa inmensa destrucción y el agobio consiguiente para la población civil es uno de los resultados más macabros de la invasión yanqui?
Parecería que no. Hace pocas semanas el propio presidente Bush evaluó la marcha de su más reciente estrategia por el cumplimiento de las 18 metas que debía alcanzar… el gobierno iraquí. Es decir, el gobierno iraquí que dice que funciona parapetado tras las gruesas protecciones de la zona verde en Bagdad, mientras el país se deshace a su alrededor.
La organización de caridad Oxfam y una coalición de ONG afirmaron la semana pasada que cerca de un tercio de la población de Iraq estaba necesitada de ayuda inmediata de emergencia. Eol 70% de los iraquíes, informaron, no tienen un adecuado suministro de agua, y solamente el 20% tiene acceso a niveles efectivos de sanidad.
Y un vocero del propio ministerio de la electricidad dijo que los cortes eléctricos eran los peores desde el verano del 2003, poco después de la caída de Saddam Hussein.
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